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		<title>El Club</title>
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		<dc:date>2008-09-03T10:49:17Z</dc:date>
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		<dc:creator>Gustavo Mujica</dc:creator>



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&lt;p&gt;Bravo, vengan dados y buen vino, que ya no importa el ma&#241;ana. Vivir, &#8220;&#161;Vive mierda!, grita la muerte, vive que pronto he de venir&#8221; (Del poema &#8220;Copas&#8221;, Virgilio) &lt;br class='autobr' /&gt; Fundamos el club con el &#8220;Cabez&#243;n&#8221;, el Walter Buzman, el &#8220;Guat&#243;n&#8221; Cheverri y yo, exactamente un dieciocho de septiembre, celebrando las fiestas patrias. &lt;br class='autobr' /&gt;
Para ese dieciocho, la primera embajada post dictadura puso recursos, arrend&#243; un lugar en la periferia parisina, en Savigny Le Temple. Un Chateaux con amplios (&#8230;)&lt;/p&gt;


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&lt;a href="https://francochilenos.com/spip.php?rubrique88" rel="directory"&gt;Gustavo Mujica&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;&lt;i&gt;Bravo, vengan dados y buen vino, &lt;br class='autobr' /&gt;
que ya no importa el ma&#241;ana. &lt;br class='autobr' /&gt;
Vivir, &lt;br class='autobr' /&gt;
&#8220;&#161;Vive mierda!, grita la muerte, &lt;br class='autobr' /&gt;
vive que pronto he de venir&#8221;&lt;/i&gt; &lt;br class='autobr' /&gt;
(Del poema &#8220;Copas&#8221;, Virgilio)&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_780 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_left spip_document_left'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://francochilenos.com/local/cache-vignettes/L160xH177/cacheros2-cbb17.jpg?1773451859' width='160' height='177' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt; &lt;p&gt;Fundamos el club con el &#8220;Cabez&#243;n&#8221;, el Walter Buzman, el &#8220;Guat&#243;n&#8221; Cheverri y yo, exactamente un dieciocho de septiembre, celebrando las fiestas patrias.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para ese dieciocho, la primera embajada post dictadura puso recursos, arrend&#243; un lugar en la periferia parisina, en &lt;strong&gt;Savigny Le Temple&lt;/strong&gt;. Un Chateaux con amplios jardines, donde la comunidad chilena instal&#243; stands, fondas, escenarios, cada cual con su cuento. Las tribus del PC, PS, MIR y el poderoso clan del Club de f&#250;tbol Salvador Allende compet&#237;an en chilenismo. Este &#250;ltimo fue la &#250;nica organizaci&#243;n multipartidista que registro en Par&#237;s. Por lo dem&#225;s fueron campeones de f&#250;tbol de alguna divisi&#243;n. Le ganaron nada menos que a los argelinos. Ten&#237;an un poder log&#237;stico tal, que se permitieron de exportar al bolerista &lt;strong&gt;Lucho Barrios&lt;/strong&gt; directo desde el Cuzco. Humildemente, colabor&#233; para que el maestro del bolero triunfara en el Olimpia, en fin, nuestro &lt;i&gt;lobby chilensis&lt;/i&gt; ten&#237;a sus movidas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Se produjo una &#8220;toma de terreno&#8221; en el Chateaux de Savigny Le Temple y sus jardines. Olvidamos por unas horas que habit&#225;bamos en Francia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Con el Cabez&#243;n transitamos de lo m&#225;s enfiestados, chispiados, emocionados con tanta chilenidad, cuando encontramos unos conocidos: el Waltern, el flaco Cheverri y el Jean Luis. Copeteaban y jugaban &lt;strong&gt;cacho&lt;/strong&gt; en una mesa con mantel floreado. Tan concentrados estaban en los dados, que los saludos fueron de reojo. Inmediatamente admiramos esta sana costumbre muy de &lt;strong&gt;Club Radical&lt;/strong&gt;. No s&#233; si alguien ha recuperado los antecedentes de que todos los gobiernos radicales de Chile, en el siglo pasado, ganaron las elecciones gracias a sus clubes sociales, donde se practicaba cacho.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Este juego de dados lo sentimos como una identidad. Por eso fundamos el &#8220;&lt;strong&gt;Club de Cacheros&lt;/strong&gt;&#8221;. El cubilete de cuero se llama cacho pues antes se jug&#243; en vasos artesaneados en cachos de vacunos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Designamos como sede el restaurante &#8220;La Caleta&#8221;, en la rue Oberkamf. Los fundadores aprobamos reunirnos los primeros lunes de cada mes.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tuvimos &#233;xito convocatorio desde la primera sesi&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;De los fundadores no recuerdo quien aport&#243; que, pero ya en la primera reuni&#243;n ten&#237;amos cocinadas las reglas del ahora famoso e hist&#243;rico Club.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Antes tendr&#237;a que explicar que es inexacto lo de cacheros, pues no jug&#225;bamos Cacho, juego de dados que es una suerte de poker. En realidad jugamos &lt;strong&gt;Dudo&lt;/strong&gt;. El Dudo a&#250;n no averig&#252;&#233; su origen.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En los dados el uno era AS, evidentemente. Tonto es el dos, tren es tres, cuarta es cuatro, quinas es cinco, sexto: seis.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Debe existir una raz&#243;n matem&#225;tica para jugar Cacho y Dudo con cinco dados por cubilete. Se parte tirando un solo dado. Quien saque el dado mayor empieza el juego. Luego los jugadores lanzan simult&#225;neamente sus 5 dados y cada jugador ve su juego, invisible para los otros. Supongamos que juegan 5 jugadores, entonces hay 25 dados en juego, es decir 25 sextos, 25 quinas, 25 cuartas etc., en juego. Adem&#225;s, los ases son comodines, remplazan cualquier n&#250;mero de 2 a 6.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Supongamos que yo parta y canto 6 quinas (cincos). El jugador de mi izquierda est&#225; obligado a montar, dudar o calzar. En fin, no es relevante en este cuento saber exactamente como se juega Dudo. Pero es una informaci&#243;n &#250;til para entender el lema del Club de Cacheros:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt; &lt;strong&gt;Dudo, luego monto y calzo&lt;/strong&gt; &lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt; El Club acord&#243; desde un comienzo, que la Presidencia es del mejor jugador. El primer Presidente, fue este pecho. Les saqu&#233; la cresta a todos los participantes en un juego fundador. En ese juego hist&#243;rico, atin&#233; con dos calces, con m&#225;s de cuarenta dados en juego. Era una excepcional partida con nueve jugadores. No es conveniente jugar tantos, pues es una partida muy demorosa. Con tres jugadores m&#237;nimo y cinco m&#225;ximo es el juego ideal.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_781 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://francochilenos.com/local/cache-vignettes/L390xH188/cacheros-6e0a1.jpg?1773451859' width='390' height='188' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Los Cacheros tuvimos un &#233;xito inusitado, para felicidad de los administradores del restaurante &#8220;La Caleta&#8221; en la rue Oberkampf. Ciertos primeros lunes del mes hubo hasta 20 cacheros que jugamos en cuatro mesas simult&#225;neamente en donde los cuatro ganadores eran los Master de la noche, peligrosos aspirantes a la Presidencia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pusimos reglas simples:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Prohibidas las mujeres y extranjeros.&lt;br class='autobr' /&gt;
Todo nuevo cachero debe ser presentado por un miembro &#8220;hist&#243;rico&#8221;.&lt;br class='autobr' /&gt;
Solo se es aceptado por unanimidad.&lt;br class='autobr' /&gt;
Cada uno &#8220;mata su chancho&#8221;, es decir, cada cual paga su consumo.&lt;br class='autobr' /&gt;
Todo juego dudoso o incertidumbre num&#233;rica, es arbitrada por el Presidente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sent&#237; el &lt;i&gt;power&lt;/i&gt; , cortando el queso en estos diferendos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El Secretario anotaba la bit&#225;cora del Club, asistentes, ganadores, Masters de la noche, etc. El Tesorero se encargaba de sacar cuentas del consumo y cobrar a cacheros ebrios. &#201;l mismo pod&#237;a estar muy curado, pero era (es) seco para los n&#250;meros.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Siempre o casi siempre, ten&#237;amos alg&#250;n entusiasta apasionado que apostaba botellas de vino (&lt;i&gt;shileno&lt;/i&gt;, evidentemente), apuestas que val&#237;an &#8220;callampa&#8221; pues, hasta el d&#237;a de hoy, no se ha logrado especificar si pagaba el perdedor o ganador. Los de &#8220;La Caleta&#8221; nos apaleaban en los vinos, pues solo beb&#237;amos vino chileno, obviamente mejor que los mostos franchutes.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La prohibici&#243;n de que jugaran mujeres nos signific&#243; m&#225;s de un conflicto, considerando que casi todos los miembros del Club eran casados o convivientes.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Al Pel&#225;o, miembro que habitaba en Semlis, a 100 kil&#243;metros de Par&#237;s, su mujer no le crey&#243; esto del Club y lleg&#243; un d&#237;a disfrazada con peluca rubia, para constatar que su Pel&#225;o estaba efectivamente jugando cacho con sus amigos. Nos arm&#243; un esc&#225;ndalo &lt;i&gt;jevi&lt;/i&gt; pues no la dejamos jugar. Fue ella que nos sali&#243; al paso con varias feministas cacheras que nos retaron a duelo y provocaron una elecci&#243;n revisionista de nuestras reglas. Personalmente, con mi influencia y &lt;i&gt;power&lt;/i&gt; cachero, y mi no menor prestigio como Presidente, present&#233; la moci&#243;n de que se aceptaran damas. Perd&#237; por un voto. El &#8220;Cabez&#243;n&#8221; me traicion&#243;. Se pic&#243; porque se dio cuenta que yo ten&#237;a como objetivo a una posible cachera. Los cacheros casados son muy celosos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El Club tom&#243; vuelo porque los casados se liberaban de sus &lt;i&gt;i&#241;oras&lt;/i&gt; y chiquillos por un rato y tambi&#233;n era una alternativa m&#225;s entretenida que latosas reuniones partidistas. De todas maneras, los Cacheros trascend&#237;amos peleas ideol&#243;gicas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Una vez el Walter tuvo el desliz de presentar como candidato a miembro, al nuevo embajador de Chile en Francia. Evidentemente, la minor&#237;a R. A., del P.C., se opuso. Sin mediar debate, el embajador fue rechazado. En el Club de Cacheros la minor&#237;a ten&#237;a (tiene) un poder no menor. Como el estado de Israel.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Otra vez, fue aceptado un Agregado Cultural que posteriormente escribi&#243; un bodrio intitulado &lt;i&gt;Bye bye Par&#237;s&lt;/i&gt;, en donde habla de los cacheros. Este tipo fue expulsado del Club, no s&#233; el motivo. Me lo cont&#243; un tercer hocico. No me consta. Me dio lata chequear esta informaci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ten&#237;a que pasar. El Guat&#243;n Cheverri, me levant&#243; la Presidencia. Ya cont&#233; que por regla fundamental, la Presidencia est&#225; siempre en juego. Me gan&#243; con dos calces al hilo, con m&#225;s dados en juego. Quiz&#225;s era previsible que un ingeniero inform&#225;tico le ganara a un poeta. Pero tampoco a &#233;l le dur&#243; mucho. Siempre habr&#237;a (habr&#225;) alguien que calce con m&#225;s dados en juego. De hecho, el actual presidente de los cacheros de Paris, calz&#243; dos veces al hilo con m&#225;s de sesenta dados en juego. Debe haber sido un juego de 13 cacheros, &#161;&lt;i&gt;demasi&#233;&lt;/i&gt;!&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En todo caso la Presidencia del guat&#243;n Cheverri, le dio un giro m&#225;s pr&#225;ctico al Club. Cierto lunes hizo una consulta a nuestra inteligencia colectiva. Utiliz&#243; su &lt;i&gt;power&lt;/i&gt;, para solucionar un &lt;i&gt;petit&lt;/i&gt; problema dom&#233;stico. Le hab&#237;a llegado por &lt;i&gt;lobby&lt;/i&gt; familiar o de partido, un &#8220;pastelito&#8221;, un allegado impajaritable, un cabro con visa de turista por tres meses, evidentemente sin billete.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El guat&#243;n nos consult&#243; &#191;Qu&#233; hago?. Era nuestro Presidente, por tanto ante semejante consulta los Cacheros nos sentimos sus asesores.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Que m&#225;s placer para los cacheros que ser consultores, de una cosilla &#237;ntima. Por cierto interrumpimos el juego y nos pusimos a pensar. Este trabajo mental en equipo, evidentemente dio sed. Cheverri financi&#243; unas botellas para la inspiraci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Nuestra red con las autoridades socialistas francesas ya no serv&#237;an para otro refugiado. El allegado no era perseguido pol&#237;tico ni mucho menos. Ya ten&#237;amos un Gobierno democr&#225;tico y por las nuevas leyes francesas, no era ninguna gracia estar ilegal. Nos inform&#243; nuestro Presidente que su allegado simplemente hab&#237;a so&#241;ado, desde que se paje&#243; con una foto de la Bardot, lograrlo con una mina francesa.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Le pedimos un &lt;i&gt;brief&lt;/i&gt; al Guat&#243;n, detalles sobre su allegado. Que hac&#237;a, edad, cuando lleg&#243;, planes, etc. Sintetizo, llegamos despu&#233;s de un amplio y complet&#237;simo an&#225;lisis, a la conclusi&#243;n de: si al &#8220;Quelo&#8221;, - por Rogelio -, que as&#237; se llamaba el allegado tard&#237;o, le encantaba la salsa, la bailaba regio y le dec&#237;an &#8220;El Huaso Travolta&#8221;, entonces el &#8220;Quelo&#8221; ten&#237;a una fortaleza tremenda.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Rogelio ten&#237;a que casarse para tener papeles. Aconsejamos que fuera a una salsoteca a pincharse una se&#241;orita francesa. Seg&#250;n varios cachetones, estas iban a cazar sudacas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El escenario y Plan de Los Cacheros, no me creer&#225;n, fue un &#233;xito. El &#8220;Quelo&#8221; fue a salsear donde le dijimos, se sirvi&#243; bien servida a una se&#241;orita que no era francesa sino alemana, que no es lo mismo pero es igual, y nuestro Rogelio logr&#243;, gracias a nuestra inteligente asesor&#237;a, tener pasaporte Europeo. La alemana chapurreaba espa&#241;ol, quer&#237;a un sudaca caliente y listo. Lo exportaron a Alemania.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Despu&#233;s del caso Quelo, el Club desgener&#243; en consultorio sentimental, con varios casos de miembros en ruptura con sus &lt;i&gt;i&#241;oras&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El Cabez&#243;n retorn&#243; a Chile con el rango de Secretario Perpetuo del Club. Yo hab&#237;a retornado un poco antes. Me inform&#243; que como miembro Fundador, yo ten&#237;a el rango de Presidente Perenne. En fin, con el Cabez&#243;n somos culpables de la filial santiaguina, que tuvo una aceptaci&#243;n insospechada.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Le rogu&#233; al Cabez&#243;n que me informara de todo lo acontecido en el Club despu&#233;s de mi partida de Par&#237;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Entre otras an&#233;cdotas sabrosas me rindi&#243; cuenta de que un miembro connotado del Club, el Ulises, qui&#233;n fue record de estad&#237;a en prisiones pol&#237;ticas, auspici&#243; la entrada a Los Cacheros de alguien imparable. Nuestro h&#233;roe nacional, muy pichulero &#233;l, present&#243; a un simp&#225;tico travesti. F&#237;sicamente un tantito rechoncha pero con innegable carisma. No estaba contra las reglas esta candidatura, pues la loca desatada no era mujer-mujer y aunque hablaba como se&#241;ora uruguaya, mostr&#243; un documento ONU timbrado con la palabrota ap&#225;trida. Por lo tanto, no era tampoco extranjero, era alguien de ninguna parte. Sonia se llamaba y logr&#243; muy luego espantar recelos machistas. Por lo dem&#225;s, el sarc&#225;stico h&#233;roe nacional demostr&#243; que dos de nuestras reglas ten&#237;an rendija, la prohibici&#243;n de admitir mujeres y a extranjeros.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El Sonia gan&#243; todas las manos y casi friega al Presidente con tres calces al hilo. Adem&#225;s pag&#243; el vino, guitarre&#243; y cant&#243; boleros como una diosa. S&#233; que despu&#233;s fue protagonista de una pel&#237;cula, un corto o medio metraje que grab&#243; Ulises, fascinado con ella. Por suerte para los cacheros, no reivindic&#243; ser Presidente (a) del Club, que se lo merec&#237;a, pues era (es) capo (a) para calzar.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A posteriori, a nadie del Club de Cacheros, ahora ya internacional, con sedes en Paris, Uppsala, Santiago y Talca, se le ha ocurrido proponer la prohibici&#243;n de membres&#237;a a los homosexuales. Claro que ha ning&#250;n miembro se le ha vuelto a pasar por la testa, apadrinar a alg&#250;n otro/otra.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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	</item>
<item xml:lang="es">
		<title>El saxo de &#034;Bird&#034;</title>
		<link>https://francochilenos.com/spip.php?article2454</link>
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		<dc:date>2008-08-18T09:19:54Z</dc:date>
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		<dc:creator>Gustavo Mujica</dc:creator>



		<description>
&lt;p&gt;Esta peque&#241;a historia se inicia en el Caf&#233; de la Place des Vosges. &lt;br class='autobr' /&gt;
Estaba en una mesa con Giselle Celan. Pero adem&#225;s un editor narig&#243;n y dos poetas cretinos que la sitiaban. Giselle soportaba estoicamente el peso de ser viuda del gran poeta alem&#225;n. &lt;br class='autobr' /&gt;
Entonces entend&#237; la desagradable situaci&#243;n de ciertas viudas de consagrados. &lt;br class='autobr' /&gt;
Giselle era una artista excepcional. Digo era, porque se me muri&#243;. Sus grabados son el achurado m&#225;s obsesivo que haya apreciado. Nunca, jam&#225;s, ver&#233; esos achurados (&#8230;)&lt;/p&gt;


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&lt;a href="https://francochilenos.com/spip.php?rubrique88" rel="directory"&gt;Gustavo Mujica&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;div class='spip_document_767 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_left spip_document_left'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://francochilenos.com/local/cache-vignettes/L180xH189/grillo_mujica-b30ab.jpg?1773451859' width='180' height='189' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt; &lt;p&gt;Esta peque&#241;a historia se inicia en el Caf&#233; de la Place des Vosges.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Estaba en una mesa con &lt;strong&gt;Giselle Celan&lt;/strong&gt;. Pero adem&#225;s un editor narig&#243;n y dos poetas cretinos que la sitiaban. Giselle soportaba estoicamente el peso de ser viuda del gran poeta alem&#225;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Entonces entend&#237; la desagradable situaci&#243;n de ciertas viudas de consagrados.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Giselle era una artista excepcional. Digo era, porque se me muri&#243;. Sus grabados son el achurado m&#225;s obsesivo que haya apreciado. Nunca, jam&#225;s, ver&#233; esos achurados con trazos tan fin&#237;simos, no imagino con qu&#233; t&#233;cnica. Quiz&#225;s en los dibujos de William Blake. Los paisajes metaf&#237;sicos sin color de Giselle me alucinaban. Ten&#237;a mano c&#243;smica. Sus atm&#243;sferas son de una dimensi&#243;n que extra&#241;o en la escritura. Me morir&#237;a por poseer uno sus grabados. Giselle sab&#237;a que la apreciaba por su arte y no por ser la viuda de.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_775 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center spip_document_avec_legende' data-legende-len=&#034;43&#034; data-legende-lenx=&#034;x&#034;
&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://francochilenos.com/local/cache-vignettes/L370xH282/Gisele_Celan_Lestrange_Expansion_-1b137.jpg?1773451859' width='370' height='282' alt='' /&gt;
&lt;figcaption class='spip_doc_legende'&gt; &lt;div class='spip_doc_titre '&gt;&lt;strong&gt;Gisele Celan Lestrange - Expansion (1965)
&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt; &lt;/figcaption&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Revolv&#237;a exasperado mi segundo caf&#233;, sintiendo que esta bella dama estaba latead&#237;sima con los idiotas que le hac&#237;an la pata. El editor narig&#243;n le ped&#237;a derechos de autor para su revista y uno de los poetas majaderos se auto celebraba una traducci&#243;n de Paul Celan.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Yo era el hombre transparente, no exist&#237;a en esa mesa, a&#250;n cuando Giselle me present&#243;. Ten&#237;a ganas de lanzarles el caf&#233; a la cara a esos cuervos. Estaba a punto de despedirme, pues en esa mesa yo no exist&#237;a, cuando un cuerpo tremendo toma posesi&#243;n de la mesa inmediatamente vecina a la nuestra. Alguna gente de la terraza lo reconoce o simplemente les llama la atenci&#243;n su porte. Utilizo mi condici&#243;n de hombre invisible, saco ventaja de mi no presencia, aprovecho que Giselle est&#225; monopolizada por los cretinos que les dije, entonces giro hacia Julio Cort&#225;zar y lo saludo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En alg&#250;n instante preciso, de esta inc&#243;moda (para m&#237;) situaci&#243;n cafetera, Giselle pide la cuenta, abre la cartera, saca dos libros. Ahora s&#233; que son las primeras recopilaciones de Walter Benjam&#237;n publicadas en Francia. Me obsequia los libros dedicados con su min&#250;scula y amorosa escritura, paga MI la cuenta, nos despedimos con dos besos a la francesa y se va. Los arrivistas que no me daban boleto quedaron verdes de envidia pues Giselle solo se despidi&#243; de ellos con un fr&#237;o gesto.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Me habr&#237;a encantado sacarle la lengua a la joven poes&#237;a francesa pero solamente cambio de lugar, me instalo de frent&#243;n con mi vecino de mesa.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hablamos al tiro de f&#250;tbol, a prop&#243;sito de un poema circunstancial, futbolero, que le llam&#243; la atenci&#243;n de un libro que yo le hab&#237;a regalado. Poco y nada entiendo de f&#250;tbol, aunque si atin&#233; cuando le habl&#233; del maldito vice-campeonatismo chileno. Para m&#237; el f&#250;tbol sigue siendo una met&#225;fora pol&#237;tica o un reflejo sociol&#243;gico. En fin, comentamos la tragedia del club Colo-Colo que a la fecha lo compraban unos financistas que les dec&#237;an Los Pira&#241;as.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No s&#233; como desembocamos en jazz. Le pregunt&#233; bromeando, cit&#233; su cuento &#8220;El perseguidor&#8221; como fuente, si era cierto que &lt;strong&gt;Charlie Parker&lt;/strong&gt; perdi&#243; un saxo en el metro de Par&#237;s. Me lo confirm&#243; y agreg&#243; riendo que el saxo a&#250;n recorre el laberinto del Metro.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esta an&#233;cdota se quedar&#237;a all&#237;, en la plaza des Vosges, si no fuera porque unos meses m&#225;s tarde escucho a un negro interpretando saxo en el metro M&#233;nilmontant. Esto no tiene nada de excepcional en Par&#237;s pero,&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;a) El tipo tocaba jazz en un territorio m&#225;s bien norafricano&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;b) El negro interpretaba un tema de Charlie Parker, en una versi&#243;n que por su autenticidad emit&#237;a el aura de Bird Parker. Ni le faltaba la orquesta. Qued&#233; tan boquiabierto que segu&#237; de largo, como un mero pasante indiferente. Las notas me acompa&#241;aron hasta la salida. Llov&#237;a, una gota en mis lunetas (1) me despert&#243; de un inquieto desatino, esa actitud idiota que viene cuando se ha visto pasar un tremendo &#225;ngel, cuando no se sabe si es asunto on&#237;rico o un estado tercero en que todo calza naturalmente en la dimensi&#243;n pataf&#237;sica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En fin, la gota de lluvia me hizo reaccionar, devolverme, bajar la escalera r&#225;pido, pasar urgente por debajo de la barrera de control del ticket magn&#233;tico, correr hacia una m&#250;sica de las esferas que ya no estaba. El saxofonista hab&#237;a desaparecido. Qued&#233; en estado ansioso.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Me atrev&#237; de telefonear a Cort&#225;zar para contarle el evento. &#161;Encontr&#233; el saxo perdido! Nada sorprendido me cont&#243; que a &#233;l le hab&#237;a pasado lo mismo, me describi&#243; el negro, me especific&#243; que era ciego.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tiempo despu&#233;s Cort&#225;zar muere m&#225;s bien de tristeza que de enfermo. A mi pena le gana la rabia de ver como la fauna oficial, embajadores, funcionarios de la UNESCO, escritores sudacas y Famas diversos se apropiaron del funeral. Formaron un muro compacto entre la l&#225;pida blanca y la chusma admiradora de nuestro grandul&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el entierro del cementerio de Montparnasse, vi, soy testigo, que los Cronopios -me incluyo-, miramos de lejos, discretamente detr&#225;s de l&#225;pidas vecinas, como si todos supi&#233;ramos o no nos sorprendiera el apropiamiento del funeral por los Famas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ni siquiera los periodistas identificaron a los deudos del Gran Cronopio. Personalmente cont&#233; unas cuatro viudas. No se sab&#237;a a qui&#233;n darle el p&#233;same. &lt;br class='autobr' /&gt;
Los Famas se pesamentaron entre ellos. En un instante, los fot&#243;grafos trotaron hacia la entrada del cementerio pues corri&#243; el rumor que llegaba Borges, Ministro del Interior nicarag&#252;ense, gran amigo de Cortazar, hombre fuerte de esa revoluci&#243;n que nuestro escritor apoy&#243; m&#225;s que con el coraz&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los Famas se retiraron por all&#237;, movi&#233;ndole el culo a los periodistas, con anteojos negros, trabaj&#225;ndole al inc&#243;gnito del m'as-tu vu, me has visto?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;De esta tristeza, se me arregl&#243; un poquito el humor en la noche, pues fui al Restaurante &#8220;La Rayuela&#8221; de la rue Saint Sauveur. El patr&#243;n chileno, igualito a Popeye, era (es) un c&#243;mplice pol&#237;ticamente correcto, de varios artistas e intelectuales que copeteaban all&#237;. Gente como Felix Guattari, que andaba caliente con una chilena arto buenona. Al Guattari me atrev&#237; a decirle con unas copas, que los psicoanalistas sudacas, especialmente los argentinos, malinterpretaban muy vulgarmente al chiflado Lacan. Me mir&#243; con sus ojos burlones y me respondi&#243;: - Tan mieux!&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#8220;El Popeye&#8221; esa noche tuvo el gesto po&#233;tico de instalar en la mesa que ocup&#243; alguna vez Cort&#225;zar, un mantel negro, una rosa roja, una copa de vino y una vela. Los habitues tristes brindaban con la animita de Julio Cort&#225;zar. Tuve la osad&#237;a de borracho de sentarme en esa mesa, respetando la rosa y la copa de vino. Nadie se atrevi&#243; a expulsarme de la mesa fetiche y hasta recib&#237; algunas condolencias de los ajedrecistas que se hab&#237;an apropiado del subterr&#225;neo de &#8220;La Rayuela&#8221;. Esa noche me comport&#233; como viuda.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El remate de esta tristeza no me la creer&#225;n: M&#225;s o menos era la medianoche, me retir&#233; del aut&#233;ntico velorio del Gran Cronopio, bastante pasadito.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No s&#233; como llegu&#233; al largu&#237;simo pasillo del metro Chatelet. Cavilaba la t&#237;pica, &#191;porqu&#233; se mueren los que no deben morirse?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Despert&#233; de mi resentimiento borracho cuando muy suavemente, escucho el sonido de un saxo. Esa m&#250;sica se me infiltr&#243; en los huesos, por las tripas y por el m&#237;o coraz&#243;n. El t&#250;nel del metro ten&#237;a una ac&#250;stica celeste. Adivino, lo siento, veo al negro ciego soplando un saxo al otro extremo del largo t&#250;nel de Chatelet.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_779 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://francochilenos.com/local/cache-vignettes/L367xH203/sax_metro-2-24361.jpg?1773451859' width='367' height='203' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip-puce ltr&#034;&gt;&lt;b&gt;&#8211;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt; Un fois &#231;a va, deux fois, puta la huev&#225; me dije. Esta vez no me despert&#243; una gota de lluvia. Se me encabrit&#243; el alma al tiro. L&#250;cido, en vez de correr par&#233;. Me dej&#233; deslizar por el pasillo autom&#225;tico hasta llegar a dos metros de mi fantasma. El saxofonista estaba rodeado de gente, que raramente se detiene a escuchar la fauna y flora musical del metro.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Me plant&#233; respetuosamente frente al ciego. Yo era otro m&#225;s de un p&#250;blico con las orejas paradas. Metido en la m&#250;sica, mi meollo et&#237;lico decidi&#243; entonces otra causa: los m&#250;sicos deben gobernar el mundo, idea que desech&#233; por otra mejor que se me olvid&#243;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El sonido del saxo me hizo alucinar. Vi presencias entre los oyentes del Metro, algunos de mis muertos preferidos. Aquellos ya enterrados que tuvieron o tienen alguna relaci&#243;n con Par&#237;s. Los vi all&#237;, orejeando al ciego. Gracias a mi etilismo de luto afectivo, vi a Violeta Parra, a Paul Celan, a Walter Benjamin, a la Piaf, a Vallejo, entre el p&#250;blico que orejeaba al saxofonista ciego.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lo objetivo y constatado es que en el metro de Par&#237;s, &#034;Bird&#034; Parker dej&#243; vivito y coleando su saxo. Esto no tiene nada de excepcional en cierta dimensi&#243;n espacio-cronopia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por lo dem&#225;s:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;a) el ciego soplaba exactamente esa noche de luto, en precisamente un punto neur&#225;lgico del laberinto parisino.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;b) el m&#250;sico interpretaba un tango: &#034;Anclado en Par&#237;s&#034;, en una versi&#243;n que por su aura, era aut&#233;ntico sonido de &#8220;Birg&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ese saxo no necesitaba la voz de Gardel. &#8220;Charlie y Gardel, meme combat&#8221;, el mismo combate me dije. A estas alturas de recuerdo inexacto, me morir&#237;a por saber el dos + dos de ese cuatro. Al soplador negro le dec&#237;an p&#225;jaro y al arrabalero argentino de origen franc&#233;s, zorzal. Dos p&#225;jaros que combatieron pajar&#237;sticamente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Recuerdo que se me cortocircuitaron mis &#250;ltimas resistencias aqu&#237; adentro. Me hizo llorar a moco suelto el saxo de &#034;Bird&#034;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip-puce ltr&#034;&gt;&lt;b&gt;&#8211;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt; Post-Data: A&#241;os despu&#233;s, me informan que el saxo de &#034;Bird&#034; est&#225; siendo expuesto en el museo Georges Pompidou, en un homenaje de la Warner Bross a sus estrellas m&#225;ximas. Se expon&#237;a un blue-jean de Jimmy Dean, que me sorprendi&#243; lo enano que era el pobre. Adem&#225;s unos escarpines rojos que Bette Davis utiliz&#243; en alg&#250;n film donde demostr&#243; que las feas son hermosas. Se expon&#237;an otros objetos fetiches de stars. Tuve una peque&#241;a reflexi&#243;n desconfiada de las curator&#237;as del Museo George Pompidou. Superada mi desconfianza de las chifladuras museogr&#225;ficas, invert&#237; como una hora en convencer un amigo fot&#243;grafo, para tomar una foto del saxo de &#8220;Birg&#8221; en vitrina, con la intenci&#243;n de ilustrar esta peque&#241;a historia. Puedo garantizar, por mi olfato anim&#237;stico, que ese saxo es FALSO. El aut&#233;ntico, circula a&#250;n por el metro de Paris en manos y soplidos del m&#250;sico que les dije.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip-puce ltr&#034;&gt;&lt;b&gt;&#8211;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt; Post-post-data: Era tal mi fijaci&#243;n con el saxo de Bird perdido en el Metro de Par&#237;s, que no me di cuenta que esta muestra de objetos de cine eran eso, utiler&#237;a de cine. Ese saxo era evidentemente falso.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip-puce ltr&#034;&gt;&lt;b&gt;&#8211;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt; Post-Data de Francochilenos: El saxo que escuchaste mientras le&#237;as &lt;strong&gt;El saxo de Bird&lt;/strong&gt; era...el saxo de Bird, interpretando &lt;i&gt;Out of nowhere&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;iframe scrolling=&#034;no&#034; frameborder=&#034;0&#034; allowTransparency=&#034;true&#034; src=&#034;http://www.deezer.com/plugins/player?autoplay=true&amp;playlist=false&amp;width=480&amp;height=80&amp;cover=true&amp;type=tracks&amp;id=16890391&amp;title=&amp;app_id=undefined&#034; width=&#034;480&#034; height=&#034;80&#034;&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;/div&gt;
		
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		<title>El Div&#225;n</title>
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		<dc:date>2008-08-04T11:11:09Z</dc:date>
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		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Gustavo Mujica</dc:creator>


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&lt;p&gt;Publicado originalmente en &#034;Recuerdos de un bricoleur&#034;, este primer texto de Gustavo cuenta la incre&#237;ble historia de su encuentro con un div&#225;n y su propietario: Jean-Fran&#231;ois Lacan &lt;br class='autobr' /&gt; Jean Francois, Brigitte, Claire y Cristine, estudiantes a punto de egresar de L'&#201;cole Normale Sup&#233;rieure de Ulm, comparten un amplio departamento en la calle Michel Chasles del Quartier Bastilla, barrio parisino emergente pues fue puesto a la moda por la instalaci&#243;n de intelectuales y artistas. &lt;br class='autobr' /&gt;
Me ceden una (&#8230;)&lt;/p&gt;


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&lt;a href="https://francochilenos.com/spip.php?rubrique88" rel="directory"&gt;Gustavo Mujica&lt;/a&gt;

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&lt;a href="https://francochilenos.com/spip.php?mot5" rel="tag"&gt;principal&lt;/a&gt;

		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Publicado originalmente en &#034;Recuerdos de un bricoleur&#034;, este primer texto de Gustavo cuenta la incre&#237;ble historia de su encuentro con un div&#225;n y su propietario: Jean-Fran&#231;ois Lacan&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;div class='spip_document_767 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_left spip_document_left'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://francochilenos.com/local/cache-vignettes/L180xH189/grillo_mujica-b30ab.jpg?1773451859' width='180' height='189' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Jean Francois, Brigitte, Claire y Cristine, estudiantes a punto de egresar de L'&#201;cole Normale Sup&#233;rieure de Ulm, comparten un amplio departamento en la calle Michel Chasles del Quartier Bastilla, barrio parisino emergente pues fue puesto a la moda por la instalaci&#243;n de intelectuales y artistas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Me ceden una chambre de bonne, pieza destinada para el servicio, que los edificios burgueses del siglo 19 suelen tener en el &#250;ltimo piso. Esas son las famosas buhardillas, habit&#225;culo obligado de gente pobre o rom&#225;ntica, muchas a&#250;n con inodoros y duchas comunes para varios cuartos en el pasillo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Mi ventana, tragaluz en &#225;ngulo, es un instrumento de percusi&#243;n con el granizo de invierno y el pasaje hacia el cielo, o para asoleadas en bolas en verano. Da hacia un v&#233;rtice del techo de hojalata, parada de una familia de cuervos, pajarracos que ganaron ese territorio a las palomas, aves que detesto.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tengo una perspectiva oto&#241;al de los techos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En estas buhardillas han habitado casi todos los estudiantes y artistas extranjeros que han pasado por Par&#237;s el &#250;ltimo siglo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No s&#233;, siempre tuve la impresi&#243;n que en ciertos edificios y barrios de Par&#237;s no hay transcurso del tiempo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A mis protectores les vino de perillas un bricoleur&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb1&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Bricoleur: franc&#233;s: artesano reparador aproximado. Equivalente chileno: (&#8230;)&#034; id=&#034;nh1&#034;&gt;1&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, adem&#225;s chileno. El golpe de estado en Chile fue un esc&#225;ndalo mundial, especialmente en Europa. La inteligencia pol&#237;ticamente correcta europea, ex sesentaiochianos, muchos ya en el poder, buscaban contacto con chilenos para, en su &#250;ltimo romanticismo, apoyar la oposici&#243;n anti-dictatorial.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Supieron que yo dirig&#237;a una revista pol&#237;tico-cultural del exilio e inmediatamente me acogieron bajo su alero. Cristine, la historiadora, a prop&#243;sito de mis &#8220;teor&#237;as&#8221;, sac&#243; la conclusi&#243;n de que los latinoamericanos est&#225;bamos en plena invenci&#243;n de nuestras identidades, como los jud&#237;os diasp&#243;ricos pos guerra. Ella, preciosa, logr&#243; que yo estudiara el Sionismo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Les fabriqu&#233; bibliotecas para centenas de libros. Me recomendaban a sus relaciones para trabajos de pintura y carpinter&#237;a. Era un protegido ex&#243;tico invitado a sus tertulias. Les cocin&#233; algunos pasteles de choclo. Les divert&#237;a mi horrible acento y se sorprend&#237;an de mi admiraci&#243;n por Walter Benjam&#237;n. Me pusieron a prueba o tal vez quisieron que yo fuera como ellos: me encargaron un art&#237;culo sobre el concepto de aura de Benjam&#237;n, sobre el que yo hac&#237;a averiguaciones. Me declar&#233; incompetente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Mis nuevos amigos, pelaban a los movimientos Change y Tel Quel. Descueraban a Phillipe Sollers. Brigitte se preocupaba de alfabetizarme en las Ciencias Sociales.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A sus reuniones, sumamente gastron&#243;micas, llegaban personajes ahora casi todos famosos en la memoria de los &lt;i&gt;intellos&lt;/i&gt; 70-80. Cotilleaban de Roland Barthes, Julia Kristeva, Michel Foucault, Derrida, etc&#233;tera. Tal como los posteriores &lt;i&gt;potomodernos&lt;/i&gt; comentan los reality shows.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Brigitte intentaba explicarme a Deleuze y Guattari. El &#8220;Anti-Edipo&#8221; de estos se&#241;ores y su an&#225;lisis de Kafka me marcaron m&#225;s anarco.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin paciencia y cero rigor te&#243;rico, saqu&#233; cuentas de un movimiento endog&#225;mico. Todos se citan entre ellos. Para agarrar algo, ten&#237;a primero que pescar a Saussure, a Jakobson, vacilarme la ling&#252;&#237;stica rusa y al menos Freud que, como mi padre psiquiatra lo detestaba, a mi me interes&#243;. A Sigmund lo le&#237; con tanto placer como a Barthes y al po&#233;tico L&#233;vi-Strauss. Este &#250;ltimo se&#241;or, con su &#8220;Pensamiento Salvaje&#8221;, me instal&#243; el temor de que la poes&#237;a no fuera como un bricolage &lt;i&gt;ad infinitum&lt;/i&gt;, un montaje eterno, un producto-collage siempre provisorio, sin innovaci&#243;n, pues aparece siempre la pre-existencia de las partes viejas. Por estas orillas, le tom&#233; bronca al concepto de intertexto de la Kristeva. &#8220;Kristeva, Kristeva, me ten&#237;s hasta las huevas&#8221; fue una resentida frase m&#237;a, que alguien catalog&#243; como un &#8220;artefacto&#8221;. Considero los &#8220;artefactos&#8221; como idiotez po&#233;tica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Termin&#233; m&#225;s pegado a la Escuela de Frankfurt, a su historia, m&#225;s que a sus pensamientos. Me fascin&#243; la an&#233;cdota del padre de uno de ellos, millonario por negocios de granos en Argentina, que financi&#243; la Escuela. Sudam&#233;rica mantuvo a pensadores mundiales, pens&#233;...Guauu...&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Emerg&#237;an &#8220;los Nuevos Fil&#243;sofos&#8221;. Pol&#237;ticamente incorrectos. Uno de ellos. un tal L&#233;vi, el primer fil&#243;sofo farandulero, enmierda a los sesentayochianos al opinar que Pinochet era bomba. L&#233;vi fue humillado por un anarco-situacionista, con un sorpresivo ataque p&#250;blico: lo embadurn&#243; con una tarta a la creme en pleno hocico. Este terrorista &lt;i&gt;a la creme&lt;/i&gt; tambi&#233;n atac&#243; al h&#233;roe de mis amigos normalianos: nada menos que al cineasta Godard, de qui&#233;n s&#243;lo me gust&#243; la muerte callejera de Jean Paul Belmondo en &#8220;Sin aliento&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Un d&#237;a Jean Francois, el ni&#241;o mimado de la comunidad de mis intelectuales protectores de la rue Michel Chasles, me comunic&#243; que un &#8220;Psi&#8221;, -as&#237; dec&#237;an por psic&#243;logo, psicoanalista, psiquiatra- un &#8220;Psi&#8221; maestro de todos ellos, necesitaba de mis servicios de bricoleur. Mi manualidad me sosten&#237;a. Fui con mis herramientas al tiro.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Me aperson&#233; en 5, rue de Lille, a un t&#237;pico edificio burgu&#233;s del siglo XIX. Abre la puerta un se&#241;or canoso con anteojos, un tanto acartonado. Saluda m&#225;s bien a mi caja de herramientas que a mi. No recuerdo muchos detalles de su lugar. Quiz&#225;s no me importaron o ya estaba habituado al entorno de intelectuales parisinos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Con mi instinto ya entrenado catalogu&#233; a este se&#241;or como un obsesivo anal, digamos cliente pesado, por el orden &lt;i&gt;comme il faut&lt;/i&gt;, ultra meticuloso de su entorno, de su biblioteca, muebles y objetos.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_768 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center spip_document_avec_legende' data-legende-len=&#034;41&#034; data-legende-lenx=&#034;x&#034;
&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://francochilenos.com/local/cache-vignettes/L350xH156/divanLacan-6a80e.jpg?1773451859' width='350' height='156' alt='' /&gt;
&lt;figcaption class='spip_doc_legende'&gt; &lt;div class='spip_doc_titre '&gt;&lt;strong&gt;El &#034;cabinet&#034; de Lacan y su famoso div&#225;n
&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt; &lt;/figcaption&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Me sali&#243; con un encargo de &lt;i&gt;bricolage&lt;/i&gt;, dig&#225;moslo suavemente, chiflado. Me pidi&#243; que le aserrara un par de mil&#237;metros a una pata de un div&#225;n. Me dijo que necesitaba ese mueble con un &lt;i&gt;petit defaut&lt;/i&gt;, traduzcamos cojera. Era el div&#225;n que utilizaban usualmente sus pacientes.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Algo me explic&#243;: no quer&#237;a de ning&#250;n modo una perfecci&#243;n burguesa en su exocuerpo c&#243;sico, es decir, sus muebles eran extensiones de &#233;l mismo, m&#225;s que de sus usuarios cotidianos, atribulados pacientes de su consulta. Mi cliente quer&#237;a que los cuerpos, los culos, los &#8220;uno mismos&#8221; de sus atribulados pacientes, no sintieran una estabilidad inmediata en su soporte. Quer&#237;a que los usuarios(as) de ese div&#225;n, sintieran la cojera, sintieran una imperfecci&#243;n. Seg&#250;n &#233;l, sus pacientes soltar&#237;an m&#225;s sus rollos y &#8220;nudos&#8221; al sentarse, al ocupar este mueble cojo, insoportablemente cojo, como la mayor&#237;a de los muebles de &lt;i&gt;bistrots&lt;/i&gt;, de restaurantes, o de los muebles antiguos, me explic&#243;, indiferente a mi perplejidad idiota.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ejecut&#233; lo que me ped&#237;a. Fue complicado intervenir el sof&#225; pues era bastante pesado. Tuve que voltearlo con la ayuda de mi mism&#237;simo cliente para lograr aserrarle delicadamente una pata. Proced&#237; con un serrucho de costilla, fino, esos utilizados por los enmarcadores. Mi cliente me segu&#237;a cada gesto.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Fue el primer parisino que no me pregunt&#243; de la situaci&#243;n chilena. Puntos a su favor.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cuando termin&#233; este trabajo absurdo limpi&#233; las briznas de aserr&#237;n y guard&#233; en mi caja los restos de la pata del div&#225;n, para no ensuciar su papelero sin papeles. La pata, posiblemente por la calidad y dureza de la madera que no pude identificar, me dej&#243; una lonja rectangular casi cuadrada, muy fina, negra de cera cochina del encerado del piso por una cara y corte de veta mader&#237;stico limpio por la otra cara.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Todo el operativo de imperfeccionar este mueble durar&#237;a una media hora. Saqu&#233; cuentas: su inter&#233;s personal en mi obra me puso nervioso, m&#225;s dos telefonazos- not&#233; su demora en atender a prop&#243;sito, - m&#225;s, mi ida a mear al ba&#241;o.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No ten&#237;a idea de cuanto cobrarle por semejante trabajo. Calcul&#233; unos pesos por desplazamiento y una hora m&#237;nima de trabajo &#8220;al negro&#8221; (sin impuestos).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Algo me coment&#243; de la fascinaci&#243;n que le produc&#237;an las herramientas, especialmente las de carpinter&#237;a antiguas. Me pag&#243;, se despidi&#243; con mano y todo. Me dirig&#237; al Metro un poco frustrado por mi precaria ganancia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Volv&#237; al departamento de mis protectores en la rue Michel Chasles, apostando que habr&#237;a alguien. Prev&#237; dejar mis herramientas all&#237; pues ten&#237;a pendiente una biblioteca que estaba armando en la pieza de Claire. Ella: un tanto rechoncha, con anteojos onda John Lennon. Ya lo lograba como cr&#237;tica de cine en Le Monde. Me dedic&#243; un libro de su autor&#237;a sobre Joris Ivens, documentalista. De este se&#241;or solo vi algo sobre los chinos de Mao y su documental de Valpara&#237;so.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Me abri&#243; Jean Francois, con un recipiente omeletero en la mano. No todos saben que no se puede dejar de batir los huevos para que la omelette resulte perfecta. Mi comunidad de normalianos ten&#237;a fijaci&#243;n con las omelettes, f&#225;ciles y r&#225;pidas de hacer. Jean Francois continu&#243; batiendo los huevos dirigi&#233;ndose a la cocina. La omelette, seg&#250;n mitolog&#237;a francesa, fue inventada en Francia, cuando le improvisaron algo de comer a no s&#233; cual rey que lleg&#243; sin aviso.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Al territorio de Claire me dirig&#237; para a dejar la caja de herramientas. Tremendamente desordenada la Claire. Sus papeles, libros, diarios, revistas, ropas por los suelos, me pon&#237;an en situaci&#243;n de voyeur, de sapo, de mir&#243;n. Al menos ella tuvo la gentileza de chutear todas sus pertenencias alrededor de su cama, siempre deshecha. Un mero colch&#243;n en el suelo con s&#225;banas verde loro y un par de ponchos &#233;tnicos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Gentilmente Claire me hab&#237;a dejado limpio de cachureos el territorio donde yo carpintereaba su biblioteca sur commande.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Jean Francois me llama de la cocina sin dejar de batir huevos. Pregunta curioso qu&#233; necesitaba reparar su maestro. De repente, lo nomina: su maestro &#8220;psi&#8221;, psic&#243;logo, psiquiatra, psicoanalista, es un fulano llamado Lacan. All&#237; ca&#237; en cuenta que mi chiflado cliente de la ma&#241;ana era un se&#241;or importante. Brigitte ya hab&#237;a tratado que le hincara el diente a sus &#8220;Escritos&#8221;. Confieso que no lo logr&#233;, o diger&#237; el libro a medias, a&#250;n considerando mi curiosidad de adicto rompecabezista.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cuando le cuento el trabajito que le hice al &#8220;Psi&#8221;, Jean Francois se olvid&#243; de su omelette. Muy excitado me interroga a quemarropa tratando de sacarme hasta el &#250;ltimo detalle de lo que me dijo Lacan. Anot&#243; todo. Le segu&#237; la cuerda. Por una vez no puse de mi cosecha. Aunque mi memoria inmediata o a corto plazo es m&#225;s bien fr&#225;gil, supongo que entonces fui un informante relativamente exacto. Jean Francois se muri&#243; de la risa anotando, sin sospechar mi frustraci&#243;n por la precaria ganancia de ese d&#237;a.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lenguaji&#233; esa an&#233;cdota a mucha gente, era como un chiste. Despu&#233;s sali&#243; publicado por all&#237;, como uno de los tantos excentrismos de Lacan.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A posteriori, me vino una curiosidad. Quise concurrir a uno de sus c&#233;lebres Seminarios.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Solo llegando mucho antes logr&#233;, a codazo limpio instalarme en la doceava fila de una suerte de aula magna. Las primeras filas estaban absolutamente tomadas por una mafia ac&#243;lita lacaniana. Su hija Sybille, su cu&#241;ado, los amigotes del cu&#241;ado, etc. Este tr&#225;fico de influencias me lo hab&#237;a advertido Jean Francois. Constat&#233; la existencia de elites privilegiadas para la adquisici&#243;n del logos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El College de France estaba repleto. Me sorprend&#237; por el estrellato de mi chiflado cliente. El se&#241;or psicoanalista era un super star. Hab&#237;a una instalaci&#243;n de circuitos cerrados de vid&#233;o para los seguidores que llegaron a la hora convocada, en salas secundarias.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_769 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://francochilenos.com/local/cache-vignettes/L340xH190/lacan_conference-e2289.jpg?1773451859' width='340' height='190' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Lacan, anteojudo y canoso, ese d&#237;a se sobrepas&#243;. Hizo un c&#237;rculo en el pizarr&#243;n y despu&#233;s otro, como dos huevas vac&#237;as. Se qued&#243; mirando sus c&#237;rculos meditando m&#225;s de lo necesario, creando un suspenso. Imagin&#233; que se referir&#237;a a alguna novedosa relaci&#243;n entre la teor&#237;a de conjuntos y el meollo. Evidentemente su exposici&#243;n dispar&#243; en otra frecuencia. No vol&#243; una mosca entre los cientos de orejas atentas. Tuve un sentimiento de ignorancia atroz.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lacan indica con un puntero el primer c&#237;rculo que dibuj&#243; con tiza en el pizarr&#243;n y dice:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip-puce ltr&#034;&gt;&lt;b&gt;&#8211;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt; ESTO, es un hoyo...&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El p&#250;blico acad&#233;mico embobado. Yo embobado por el p&#250;blico.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Con el puntero, indica el otro c&#237;rculo. Poni&#233;ndole color al tempo, con justo silencio entremedio, el suspenso de un viejo zorro acad&#233;mico, dice:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip-puce ltr&#034;&gt;&lt;b&gt;&#8211;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt; ESTO, es otro hoyo...&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El estudiantado psicoanal&#237;stico con todas las antenas paradas, atento a la parole, a su lenguajear.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A cuenta de nada, tira a continuaci&#243;n la sorpresiva an&#233;cdota que de la noche anterior, mirando una foto de su madre tuvo el impulso o compulsi&#243;n incontrolable de fumarse un &lt;i&gt;petard&lt;/i&gt;. El pito de cannabis a&#250;n lo ten&#237;a desconcertado y ped&#237;a, ordenaba, insinuaba a todos los presentes, que reflexionaran sobre el hoyo que conlleva otro hoyo y as&#237;. Carcajadas del estudiantado &#8220;Psi&#8221;. Deben faltarme frases, antecedentes que discursi&#243; entre medio. Como siempre me pasa, hago relaciones transversales o pataf&#237;sicas y pens&#233; que esos hoyos se relacionaban con alg&#250;n concepto del infinito borgeano. De su conferencia magistral, mi meollo recuerda solo esos hoyos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Supuse, hilando fino, que su asunto hoy&#237;stico + an&#233;cdota cannab&#237;slistica, ten&#237;a un mism&#237;simo equivalente chiflado de su encargo, ese de la cortadura de la pata al div&#225;n de la rue Lille. No s&#233;, mi imaginaci&#243;n ed&#237;pica interpreta un Monsieur Lacan como un seductor peso pesado. O como le llaman ahora en la red virtual, un maestro en marketing adicto.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Despu&#233;s de muerto Jacques Lacan, concurr&#237; un s&#225;bado al Hotel Drouot.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por orden de su hija Sybille se remataban objetos del famoso psicoanalista. &#8220;Cada lote ser&#225; acompa&#241;ado de una atestaci&#243;n certificando su origen&#8221;, dec&#237;a la convocatoria.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Se remataron objetos de un desigual inter&#233;s est&#233;tico. Se vendi&#243; por un total de 717.500 francos, sin impuestos incluidos, seg&#250;n me inform&#233;. El martillero, Guy Loudmer, que se parec&#237;a vagamente al psiquiatra Lacan, logra 4.500 francos por un parag&#252;ero horroroso, 18.500 francos por una simple plancha de terciado con dos caballetes, que yo no vi en la consulta. Un pu&#241;al persa sube hasta 50.000 francos y una cer&#225;mica de Palissy (siglo 16) sale a 90.000.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La concurrencia no vino solo por los objetos del maestro. Se llen&#243; de voyeurs, mirones copuchentos atentos al div&#225;n. Lacan debe haber utilizado una media docena, sino m&#225;s, pero no importa. Los marchants se sobaron las manos cuando sali&#243; a remate el &#250;ltimo. Las pujas se alocan por el div&#225;n que utilizaron los analizados por el maestro. Es adjudicado por 98.000 francos a un comprador an&#243;nimo, que oper&#243; mediante agente. Despu&#233;s de una larga batalla, le gan&#243; a la psicoanalista Elisabeth Roudinesco. Nunca se supo qui&#233;n logr&#243; el div&#225;n. Se rumore&#243; que fue Judith, la otra hija del maestro.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Puedo certificar que aquel era el div&#225;n que intervine. &lt;br class='autobr' /&gt;
En fin, la lonja de la pata del div&#225;n de Lacan a&#250;n la conservo. He pensado rematarla al mejor postor.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A los normalianos de la rue Michel Chasles, en el Barrio Bastilla, los echo de menos. No as&#237; a sus omelettes. Los huevos chilenos son m&#225;s frescos.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;hr /&gt;
		&lt;div class='rss_notes'&gt;&lt;div id=&#034;nb1&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh1&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 1&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;1&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Bricoleur: franc&#233;s: artesano reparador aproximado. Equivalente chileno: maestro chasquilla, en una connotaci&#243;n de reparador de cualquier objeto o artefacto de manera improvisada. Prefiero la definici&#243;n m&#225;s o menos antropol&#243;gica: reparador o armador de un todo con partes viejas o pre-existentes. L&#233;vi.Strauss apunta que el bricoleur es mitopo&#233;tico, (&#8220;El Pensamiento Salvaje&#8221;)&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
		
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