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		<title>Hola amigos,</title>
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		<dc:date>2005-02-22T23:00:00Z</dc:date>
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		<dc:creator>Alejandro Adonis</dc:creator>


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&lt;p&gt;Me presento, me llamo Alejandro Adonis y soy camar&#243;grafo de Telenorte en Antofagasta, pasando por diferentes responsabilidades ligadas al periodismo de televisi&#243;n, actualmente me desempe&#241;o como free-lance en el amplio abanico de los oficios de la tele, que van de la producci&#243;n, a la escritura, a la filmaci&#243;n, al montaje y no les aburro m&#225;s con lo m&#237;o, me sigo dedicando al periodismo de radio y de la tele. &lt;br class='autobr' /&gt;
Les escribo pues quisiera hablar de quien fue mi amigo, el cantante (&#8230;)&lt;/p&gt;


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&lt;a href="https://francochilenos.com/spip.php?rubrique23" rel="directory"&gt;Alejandro Adonis&lt;/a&gt;

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 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;Me presento, me llamo Alejandro Adonis y soy camar&#243;grafo de Telenorte en Antofagasta, pasando por diferentes responsabilidades ligadas al periodismo de televisi&#243;n, actualmente me desempe&#241;o como free-lance en el amplio abanico de los oficios de la tele, que van de la producci&#243;n, a la escritura, a la filmaci&#243;n, al montaje y no les aburro m&#225;s con lo m&#237;o, me sigo dedicando al periodismo de radio y de la tele.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Les escribo pues quisiera hablar de quien fue mi amigo, el cantante mejillonino-antofagastino Alejandro Castillo, m&#225;s conocido como el Negro &#243; Cafrune. Para los antofagastinos que patiperre&#225;bamos por Europa, en particular en Bruselas, su destino se transform&#243; en un misterio...algunos lo daban por muerto hace ya diez a&#241;os, otros contaban que le hab&#237;an visto aqu&#237; y all&#225;...en fin, cuando tras m&#225;s de veinte a&#241;os sin noticias verificables sobre su persona, cuando acept&#233; una misi&#243;n profesional en Par&#237;s que me obligar&#237;a a permanecer all&#225; por algunos meses, tras encontrarme con una amiga que le conoc&#237;a y tampoco ten&#237;a noticias actualizadas suyas y me mostr&#243; un CD, dici&#233;ndome: &#034;Alejandro me lo mando hace tiempo, pero parece que los tel&#233;fonos no funcionan. Decid&#237; saber m&#225;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Aqu&#237; va la historia, que espero pueda interesarles, la escrib&#237; en homenaje y recuerdo de mi amigo Cafrune. El texto es el resultado de nuestro primer encuentro en Par&#237;s, puesto que de inmediato coincidimos en la idea de filmarle cantando en el metro de la capital francesa; el amor y mis obligaciones me sacaron de Par&#237;s semanas despu&#233;s del encuentro relatado, cuando desde Montr&#233;al, hube otras noticias de Alejandro, las recib&#237; de su parte por correo electr&#243;nico y empec&#233; a prepararme para regresar a Francia a filmar lo acordado...llegu&#233; tarde, Alejandro ya hab&#237;a sido internado y no saldr&#237;a m&#225;s de la cl&#237;nica...&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En fin, contento de conocer este sitio, me despido de ustedes y todo equipo con un abrazo y saludando el trabajo que hacen para bien de nuestra identidad latinoamericana y el intercambio con la francofon&#237;a.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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		<title>Alejandro Castillo: Qu&#233; se canta en la calle?</title>
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		<dc:date>2005-01-25T10:40:54Z</dc:date>
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		<dc:creator>Alejandro Adonis</dc:creator>



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&lt;p&gt;Metro de Par&#237;s, estaci&#243;n R&#233;amur-S&#233;pastopol l8 octubre de 2002-17H30 Ven, voy a ganarme algo para la olla- dice Alejandro sonriendo y descendemos la escalinata ancha de la estaci&#243;n R&#233;aumur-S&#233;bastopol, a pocas calles de su casa en el 2&#232;me arrondissement de Par&#237;s donde vive con su compa&#241;era, la arquitecto tolosana Claudine Leroy. &lt;br class='autobr' /&gt;
Por primera vez, tras casi veinte a&#241;os, he vuelto a tener noticias suyas. La v&#237;spera de nuestro encuentro, una amiga com&#250;n, Luz, me mostr&#243; un compacto en el que (&#8230;)&lt;/p&gt;


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&lt;a href="https://francochilenos.com/spip.php?rubrique23" rel="directory"&gt;Alejandro Adonis&lt;/a&gt;


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 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;Metro de Par&#237;s, estaci&#243;n R&#233;amur-S&#233;pastopol&lt;br class='autobr' /&gt;
l8 octubre de 2002-17H30&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip-puce ltr&#034;&gt;&lt;b&gt;&#8211;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt; Ven, voy a ganarme algo para la olla- dice Alejandro sonriendo y descendemos la escalinata ancha de la estaci&#243;n R&#233;aumur-S&#233;bastopol, a pocas calles de su casa en el 2&#232;me arrondissement de Par&#237;s donde vive con su compa&#241;era, la arquitecto tolosana Claudine Leroy.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por primera vez, tras casi veinte a&#241;os, he vuelto a tener noticias suyas. La v&#237;spera de nuestro encuentro, una amiga com&#250;n, Luz, me mostr&#243; un compacto en el que reconoc&#237; a quien durante el poco tiempo en que pudimos conocernos dos d&#233;cadas antes, en Antofagasta, acostumbraba llamar el Negro &#243; Cafrune. El n&#250;mero de tel&#233;fono en la cubierta del CD me permiti&#243; dar con su n&#250;mero actualizado. C&#243;mo antofagastino me sent&#237; tal como debe haberse sentido el periodista-explorador Henry Morton Stanley que di&#243; con la pista del explorador Livingstone en Africa, cuando reconoc&#237; su inconfundible voz en el tel&#233;fono. Pero a diferencia de Stanley no tuve necesidad de agregar:&#034;Monsieur Castillo, je suposse? (I presume?)&#034; Simplemente nos dijimos un &#034;Hola puh hue&#243;n&#034; casi simult&#225;neo...qu&#233; onda? Como si nos hubi&#233;semos visto s&#243;lo d&#237;as &#243; una semana antes...&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Entre los nortinos que deambulamos por Europa, en particular entre los antofagastinos de la &#233;poca, hablo de los a&#241;os sesenta, la figura de Alejandro, el Negro Castillo, se hab&#237;a transformado en un misterio, hasta en materia de chistes, por mi parte trataba de saber sobre &#233;l a trav&#233;s de los integrantes de Los Jaivas donde sab&#237;a hab&#237;a llegado con una carta de recomendaci&#243;n firmada por mi esposa de entonces Patricia y co-firmada por mi, misiva en la que le present&#225;bamos como un m&#250;sico y cantatutor de val&#237;a, que deseaba relacionarse con ese mundo all&#225;, el de la m&#250;sica y los cantautores. Tras aterrizar en Francia se dirigi&#243; al c&#233;lebre &#034;castillo de los Jaivas&#034; que no era otra cosa que un gran casa en medio de un dominio se&#241;orial venido a menos, en los Altos del Sena, en Chatenay Malabry.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Al parecer ninguno de nuestros amigos, Ni Gabriel ni Claudio ni Gato a quienes estaba dirigida la larga misiva, la recibieron ni pudieron leerla jam&#225;s, as&#237; me lo asegur&#243; el propio Alejandro en la m&#225;s larga y profundizada conversaci&#243;n que la vida nos deparar&#237;a, en Par&#237;s. De hecho lo mismo corroboraron cada vez que pregunt&#233; al respecto, cada uno de nuestros amigos comunes, los hermanos Parra y Gato Alquinta. La carta que ped&#237;a una notita de respuesta, se perdi&#243; el mismo d&#237;a de su llegada a Chatenay y la respuesta, por cierto, nunca lleg&#243;. Alejandro no quizo extenderse en explicaciones sobre lo ocurrido, pero algo ocurri&#243; que Alejandro prefiri&#243; omitir, a la nortina, a lo pampino.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lo importante es que se encontraba en Par&#237;s, cerca de Par&#237;s; los hijos de los Jaivas le recuerdan como el grande que les cuid&#243;, jug&#243; y les ense&#241;o a hablar chileno nortino en la infancia, mostr&#225;ndoles tambi&#233;n realidades como las de los fusilamientos de resistentes franceses en la Butte Rouge por parte de los nazis, cuando pasaban ante las estelas recordatorias comunes en el barrio del mismo nombre, durante sus paseos; mientras sus padres ensayaban &#243; estaban en concierto y sus madres se ocupaban de fabricar y vender artesan&#237;as, adem&#225;s de ocuparse de preparar el sustento de la camada de jaivitas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Luego, Alejandro conocer&#237;a otras personas y empezar&#237;a su larga estad&#237;a de altos y bajos en la Ciudad Luz. Algunos trataban de atraerlo a sus tiendas pol&#237;ticas a las que asist&#237;a por solidaridad, Alejandro era del tipo que gustaba de participar en la obra com&#250;n, s&#243;lo iba a esos encuentros para cantar apoyando causas universales y progresistas, nunca se inscribi&#243; en partido alguno. Alejandro siempre fue un hombre individuo que se acercaba a los otros &#224; trav&#233;s de su arte, el canto. Una copa de vino y de sus dedos brotaban los acordes que le sacaban la voz de pescador que pose&#237;a, de nortino nacido al borde del mar.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sonre&#237;a cuando pas&#243; la barrera de la entrada en el metro, los vigilantes le conoc&#237;an y se saludaron mutuamente; Los artistas del Metro de Par&#237;s son celosamente audicionados en una oficina en los mismos subterr&#225;neos y deben demostrar su calidad y seriedad antes de recibir la licencia que les permite utilizar espacios previstos para producirse.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip-puce ltr&#034;&gt;&lt;b&gt;&#8211;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt; Aqu&#237; todos me conocen, ya soy parte de los muebles- afirma mientras empieza por dejar su guitarra enfundada en un borde y prepara los cables del carrito de compras que transporta una bater&#237;a liviana y un amplificador con parlante. Instala un micr&#243;fono para la guitarra, puesto que su potente voz no requiere aumentarse, desviste la guitarra y la funda queda en el suelo para recibir los centavos de los pasantes.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Afina y lanza una primer frase: &#034;Porque no engraso las ruedas...&#034; el tema de Atahualpa Yupanqui, el c&#233;lebre folklorista argentino a quien tanto admiraba. Luego ya preparado da inicio a su concierto:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#034;El que ha vivido penando por causa de un gran amor,&lt;br class='autobr' /&gt;
no encuentra nada mejor que cantar e ir pensando&lt;br class='autobr' /&gt;
que si anduvo calculando&lt;br class='autobr' /&gt;
que su culpa pudo tener...&#034;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esa tarde, Alejandro ha llegado a una hora diferente de la habitual. El p&#250;blico: los transe&#250;ntes viajeros que pasan apurados para alcanzar la siguente l&#237;nea del metro parisino que les conviene.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip-puce ltr&#034;&gt;&lt;b&gt;&#8211;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt; Es lo mismo todos los d&#237;as a esta hora- dice, el Negro Cafrune lo sabe, pero el deseo de mostrarme su mundo es m&#225;s fuerte.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip-puce ltr&#034;&gt;&lt;b&gt;&#8211;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt; Aqu&#237;, en el Metro puede pasarte todo: la indiferencia total &#243; lo mejor de la vida - prosigue antes de comenzar un segundo tema. Por el t&#250;nel, saliendo de la l&#237;nea 4 se escucha crecer la potente voz del mejillonino Alejandro Castillo: &#034;Por que no engraso los ejes, me llaman abandonao...&#034;. El c&#233;l&#233;bre texto de Atahualpa Yupanqui; la voz y la letra me recuerdan entonces que 25 a&#241;os atr&#225;s le conoc&#237; en Antofagasta y cantaba el mismo tema en el Instituto Chileno Franc&#233;s de Cultura de la calle Prat, el Tambo Atacame&#241;o la pe&#241;a m&#225;s c&#233;lebre de Antofagasta declinaba ya, la milicia pinochetista vigilaba por todas partes, con uniforme &#243; disfrazados de imberbes y hasta de barbudos j&#243;venes que informaban de todo y diariamente al cuartel de la CNI de la ciudad. Alejandro pose&#237;a dos apodos entonces, el Negro y Cafrune con quien el parecido fision&#243;mico sorprend&#237;a. Con &#233;l aprend&#237; a comer sanguches de pescado frito, deliciosos, que junto a un botell&#243;n de blanco consum&#237;amos en un restor&#225;n llamado La Portada, casi al frente del instituto franc&#233;s, donde trabajaba su gran amigo Claude...Algunos quiz&#225;s a&#250;n artistas en el presente, los estudiantes de arte de la &#233;poca tambi&#233;n le conoc&#237;an y quiz&#225;s recuerden el cuerpo recio, la piel morena nutrida por el sol de Mejillones y la barba densa del hombre. Alejandro posaba para que los incipientes Picassos y Leonardos locales aprendieran carboncillo en mano, de qu&#233; estaban hechos los volumenes del cuerpo humano. &#191;Cu&#225;ntos de ellos consiguieron pintar la esencia, la vida y el sentimiento que surg&#237;a de sus poros, de su garganta joven y luego de hombre del puerto?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Al verlo aqu&#237; en Par&#237;s, donde al tiempo que escribo esta frase Alejandro emprende su acci&#243;n de gracias a la existencia con el bello texto de Violeta Parra, &#034;Gracias a la vida&#034;, me pregunto: &#191;En que consiste, de qu&#233; est&#225; hecho el destino humano?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Un borracho arrastra su bilis nauseabunda a pocos pasos de all&#237; y sus estertores me sacan de las cavilaciones que me provoca volver a encontrar al amigo del que nada sab&#237;a durante mucho tiempo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip-puce ltr&#034;&gt;&lt;b&gt;&#8211;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt; Es importante que me hayas buscado, que nos encontremos, tu no sabes que es muy importante- me dice para dejarme con m&#225;s interrogantes todav&#237;a...aunque adivinaba que para &#233;l estaba claro que el reencuentro personal representaba tambi&#233;n un reencuentro con su pasado y con quienes formaban el que pudiera llamarse su c&#237;rculo de entonces, all&#225; en la Perla del Norte, en la &#233;poca en que devor&#225;bamos con fruici&#243;n los ya descritos sanguches de jurel acompa&#241;ados de blanquito.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip-puce ltr&#034;&gt;&lt;b&gt;&#8211;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt; Cantar en el Metro- agrega- Es un privilegio...- Por fortuna el borracho se ha retirado desapareciendo por otro t&#250;nel...entonces renueva la voz, la bell&#237;sima voz de pescador de mi tocayo, mi casi hermano, mi amigo Alejandro Castillo de Mejillones, de Antofagasta. Su timbre, cual ancla del cerro de la ciudad me ata a la tierra que nos vio nacer. Le pregunto si se acuerda de las canciones de ayer, de las milongas que escrib&#237;a para &#233;l Nelly Lemus y es que no puedo hacer de otro modo, requiero del recuerdo, as&#237; conoc&#237; esta voz que a esta hora y aqu&#237; canta para m&#237; y los transe&#250;ntes parisinos en los subsuelos de esta ciudad, en esta especie de galer&#237;a, de yacimentos de minerales que apenas conocemos, pero que quiz&#225;s por el poco inter&#233;s estrat&#233;gico-militar que representan, todav&#237;a no parecen estar en la mira de los codiciosos del planeta, s&#243;lo espero que nunca lo est&#233;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Africanos, asi&#225;ticos, &#225;rabes, europeos, toda la especie humana desfila ante los ojos de Alejandro quien les acaricia con su voz:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip-puce ltr&#034;&gt;&lt;b&gt;&#8211;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt; &#034;Por eso te pido ni&#241;a,&lt;br class='autobr' /&gt;
que no me guardes rencor...&#034;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cuarenta minutos m&#225;s tarde, apenas cinco euros y algunos centavos esperan fructificar al son de:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip-puce ltr&#034;&gt;&lt;b&gt;&#8211;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt; &#034;D&#233;jame que te cuente lime&#241;a,&lt;br class='autobr' /&gt;
d&#233;jame que te diga la historia...&#034;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los ni&#241;os del barrio que bajan a jugar en la galer&#237;a le conocen y le saludan, permanecen algunos momentos escuch&#225;ndole. Los &#034;bonjours&#034; de los peques inspiran otras estrofas al cantante:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#034;Yo tengo tantos hermanos, que no los puedo contar...&#034;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A trav&#233;s de su garganta, el viejo Atahualpa sigue cantando en la Ciudad Luz a su &#034;hermana tan hermosa, que se llama libertad&#034;...&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip-puce ltr&#034;&gt;&lt;b&gt;&#8211;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt; Cantar en el Metro- vuelve a decir Alejandro en una pausa- No es cantar en una sala de conciertos, porque si canto bien, como canto, porque canto muy bien, como no tienen plata y yo tampoco y no me pueden dar m&#225;s, si les canto muy bien los pobres no podr&#225;n dormir tranquilos y yo les habr&#233; cantado bien...Sus reflexiones me recuerdan algunas del artista franc&#233;s Antonin Artaud, a prop&#243;sito del pueblo Tarahumara que conoci&#243; en M&#233;xico, escribe Artaud: &#034;Porque darle al que nada tiene para ellos nos es propiamente un deber, sino una ley de reciprocidad f&#237;sica que el Mundo Blanco ha traicionado. Su actitud parece decir: &#034;Al obedecer la ley, tu mismo te haces bien, no tengo, pues, que darte las gracias&#034;,tras recibir algo de alimento o dinero que gastan de inmediato en alimentos puesto que en la Sierra no les sirva para nada.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;De tiempo en tiempo, aprovechando que el flujo de viajeros disminuye, Alejandro interrumpe su presentaci&#243;n, como queriendo recordarme algo: -&#191;Conoces a Horacio Guaran&#237;?- prosigue, rasgueando las cuerdas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#034;Si se calla el cantor, se calla la vida, porque la vida, la vida misma es como un canto...&#034;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Algunos transe&#250;ntes permanecen m&#225;s tiempo tras desacelerar en el trafago de los t&#250;neles. Frederic y una chica parisina, Eve, declaran: &#034;Nos quedamos porque hace m&#225;s agradable el metro&#034;, afirmaci&#243;n que corrobora con pragmatsimo un profesor jubilado, Monsieur Eddom: &#034;Il faut qu'il gagne sa vie lui aussi, n'est ce pas?&#034; ( &#201;l tiene que ganarse la vida tambi&#233;n ). Otros opinan, sin hablar, afirmando con la cabeza lo que escuchan y ya est&#225; dicho.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip-puce ltr&#034;&gt;&lt;b&gt;&#8211;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt; La mejor hora- dice Alejandro, es la ma&#241;ana y mientras m&#225;s temprano mejor. La gente te da en la medida que les das- prosigue, para explicar porqu&#233; prefiere cantar a primera hora, en la ma&#241;ana, cuando est&#225; m&#225;s fresco y los apresurados transe&#250;ntes parecieran necesitar la fuerza, la esperanza que transmite la voz del cantante, ya que el repertorio de sus canciones es m&#225;s una especie de fuente de un ac&#233;rrimo creer en la vida, que un cacareo sentimental &#243; de mec&#225;nica alegr&#237;a concebida por expertos en mercadeo. El flu&#237;do de su voz no es ef&#237;mero, de alguna manera, los transe&#250;ntes adivinan sin comprender necesariamente el castellano, que est&#225;n recibiendo, nutri&#233;ndose con algo indescriptible pero bueno: la voz de Alejandro, que los textos y la guitarra decoran.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Alejandro canta a la sangre bullendo en el coraz&#243;n de los parisinos y ellos le retribuyen con algo m&#225;s que los centavos que dejan caer en su escarcela. Las miradas c&#243;mplices, las sonrisas cari&#241;osas, los amores de un solo instante, los sue&#241;os intercambiados entre las frases melodiosas, las esperanzas, tambi&#233;n nutren a este hombre que considera un privilegio manifestar su arte popular, en el escenario m&#225;s popular que pudiera imaginarse.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dos horas y media m&#225;s tarde, cuando el p&#250;blico disminuye casi definitivamente, los pocos que quedan pasan corriendo nerviosos y cansados. Tras una jornada de trabajo, a la hora en que los cuerpos piden reposo, Alejandro lanza por &#250;ltima vez:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#034;Porque no engraso los ejes...&#034;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;NOTA:&lt;br class='autobr' /&gt;
Alejandro Castillo muri&#243; consumido por un c&#225;ncer en la Cl&#237;nica de Cuidados Paliativos, Jeanne Garnier de Par&#237;s, el 13 de octubre de 2003. Su cuerpo fue incinerado en el Cementerio P&#233;re Lachaise de la Ciudad Luz donde permanecer&#225; para siempre.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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