¡Dale "Gordi" ! : Carta abierta a Michelle Bachelet

Además de derrotar a la derecha, Bachelet ha sabido poner en su lugar a los "nuevos ricos" del Chile farandulero. Los mismos que, desconcertados por su éxito, intentaron ’ningunearla" llamándole "Gordi"

12 de enero de 2006.

Querida Michelle :

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Te escribo desde la tierra de tus ancestros. Muchos de ellos, bueno es que lo sepas, están muy orgullosos de saber que la primera mujer presidente de Chile será descendiente de franceses. La verdad es que algunos sienten que por fin se van a "sacar el pillo" de la vergüenza que les daba reconocer que los Pinochet - incluido el malo- también venían de por acá.

Es grande la simpatía que provoca tu candidatura, tu historia y sobre todo tu "personaje" entre quienes no descartan la posibilidad de tener, también aquí, una mujer presidente de la Republica. Socialista como tú. Y, también como tú, hija de un militar. Solo que a ningún imbécil de los de por acá -que también los hay- se le ocurrió ni torturar, ni asesinar a su padre.

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Ella, Ségolène Royal, te lo contará seguramente cuando llegue por allá para apoyarte. Pero también, entre nos, para ver cómo lo hiciste para llegar allí donde estás.

Estoy en Francia por voluntad propia. Descubrí este país durante el exilio. Ese castigo que, contrariamente a lo que creen algunos chistosos, se parece a todo menos a una...beca. Cuando me autorizaron a volver a Chile -1988- volví. Y allí estuve, 14 años, tratando de reencontrarme con el país soñado y con la democracia fantaseada durante los años de la dictadura. No te sorprenderá si te digo que me fue más o menos no más.

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Es probable que al igual que unos cuantos otros, yo me haya pasado demasiadas películas respecto de lo que sería nuestro país después "que se fuera el viejo". Pero bien sabes que, para alivio y regocijo de la derecha, detrás del famoso arco iris de los tiempos del No, no había exactamente lo que andábamos buscando. El pragmatismo, los consensos y sobre todo los negocios, todo tipo de negocios, fueron más fuertes que la mayor parte de nuestros sueños. Para qué estamos con cosas, el Chile reciente ha estado mucho mas cargado a los negocios que a las convicciones. Es un país en que el enriquecerse de la noche a la mañana dejo de ser una tara. Por el contrario, para muchos es la única manera de tener éxito en la vida. Y en este entusiasmo farandulero que ha ido provocando el reconciliarse con la posibilidad de ser ricos y famosos en un dos por tres, se nos han ido olvidando muchas cosas. Muchos valores. Empezando por la solidaridad. Esa que tanto ilusionaba a la famosa viejita de la bolsa de té de la Franja del No.

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Porque así como nos dimos unas cuantas vueltas antes de ponerle el cascabel al gato pinochetista, seguimos sin cumplir la promesa de distribuir -con equidad- nuestras conquistas de jaguar egoísta. Que no clasifica para el mundial de Alemania pero sigue entre los punteros del campeonato mundial de la riqueza mal repartida.

Obviamente, ese egoísmo no me extraña nada en Piñera y los suyos. Es su naturaleza, su mundo, su manera de vivir en acuerdo con sus convicción profunda de que el mundo esta dividido en "gente bien", nacida para ser “pudiente”, y los otros. Esos "shilenos" bienaventurados a los que, como en tiempos remotos, les esta reservado el reino de los cielos. Porque del de la tierra, ni hablar.

Lo grave es que algunos de los "nuestros" también se han ido poniendo así. Sin demasiada elegancia fueron cambiando El Capital por el despiadado capitalismo criollo y, sobre todo, por sus apariencias. Vistosas, brillantes, lamentables. Y ahí están, tratando de parecer "gente linda". Mas preocupados de no quedar al margen del patético jet-set criollo que de terminar con la insoportable marginación en que siguen muchos de quienes confiaron en ellos.

Michelle : no me gusta ese Chile de nuevos ricos que se han comprado enterita esa estética en la que lo que más importa es tener, parecer y, sobre todo, ostentar hasta que duela.

Son ellos quienes, en tu propio campo, encontraron que eras un poquito "Gordi" para "llevarla". El sueño de ellos era una especie de Piñera progre, un "metrosexual" con "embiéi" mezclado con un poco de tutti-fruti de Aylwin, Frei y Lagos. Revolucionarios o progres de ayer, que a todo lo que aspiran hoy es a que nada cambie y, sobre todo, a que nada se escape a su control.

Para ellos, que todo lo ven en términos de segmentos, estimaciones, proyecciones y simulaciones, fue muy desconcertante que el pueblo te impusiera contra todos los pronósticos y designios de los profesionales del reality político nacional. Ese pueblo al que no lo convence esa cirugía patética que se empeña en transformarlo en "la gente", intuyó que eras de los suyos justamente por eso. Porque eras "gordi", porque eras espontánea y natural, porque no te dejabas maquetear, porque te empecinabas en dialogar y escuchar antes que andar haciendo anuncios que más que verdaderos compromisos, son promesas de esas que "sólo comprometen a quienes se las creen".

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Como la mayoría del pueblo chileno, yo tengo confianza en ti. Creo que vas a hacer lo que dices. Creo incluso que nos vas a sorprender muy positivamente. Me da en consecuencia mucha lata no poder ponerle la rayita al voto porque, como bien sabes, los chilenos del exterior no tenemos derecho a votar. Pero no me voy a poner desagradable y reivindicativo en este momento. En tu programa dice que “Chile somos todos, los que están adentro y los que están afuera” y que “continuaremos trabajando para que cuenten con los mismos derechos ciudadanos que sus compatriotas en el interior, en particular el derecho a votar”. Con eso me basta para estar tranquilo. Por ahora.

Lo más importante en este minuto es ganarle el próximo domingo a Piñera y, a partir de marzo, a todos sus clones de gobierno y de oposición.

Ganarles para que la riqueza se distribuya por fin como Dios manda, sino sobre todo para que millones de "gordis" dejen de sentirse ciudadanos de segunda categoría. Para que más allá de abrir nuevas y modernas autopistas, seamos por fin capaces de abrir aquellas anchas alamedas de las que, estoy seguro, nunca te has olvidado.

Un abrazo fraternal a la distancia

Paris, 9 de Enero de 2006


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